El Cementerio Ruso de Puente Alto y la Colonia Rusa en Chile

Hablar del Cementerio Ruso ubicado en el sector de Bajos de Mena en la comuna de Puente Alto, es referirnos a un testimonio patente de la huella dejada por los emigrantes rusos en la historia de Chile; en dicho lugar se encuentra sepultada buena parte de la colonia rusa emigrada a nuestro país en un proceso sostenido que tuvo lugar después de la Revolución Bolchevique de 1917, motivado principalmente por razones políticas, sociales y religiosas.

Durante el siglo XIX, la inmigración rusa a nuestro país fue muy reducida, aunque de ella se recuerdan los nombres de Felipe Westhof, a quien se atribuye la fundación del pueblo de Melinka; Alexei Scherbakov1, quien se desempeñó como médico del acorazado Blanco Encalada durante la Guerra del Pacífico; y Vladimir Drenteln, quien participó en el proceso de prusianización del Ejército de Chile a fines del siglo XIX, y siendo además el primer inmigrante cuya familia echó raíces en el país, en donde un descendiente suyo, Andrés Zauschkévich, fue durante largos años vicepresidente de la Corporación Nacional del Cobre (CODELCO) y quien entroncó su familia en el país con los descendientes del sabio Ignacio Domeyko. Zauschkévich junto a Andrés Sutulov y a Valentín Urban, fueron conocidos en la década de 1970 como los hombres fuertes del cobre chileno2.

Durante el siglo XX este proceso inmigratorio se acrecienta debido a los cambios sufridos por Rusia desde el triunfo de la Revolución de Octubre de 1917; hacia 1937 la colonia era aún de tamaño reducido, pero su número fue creciendo al pasar los años, hasta que en 1948, el Gobierno de la República aceptó el ofrecimiento realizado por la Organización Internacional de Refugiados de las Naciones Unidas (IOR) de trasladar refugiados de la II Guerra Mundial a nuestro país, con lo cual se comienza a perfilar una colectividad más grande, consolidada y desarrollada. La mayoría de quienes llegaron a Chile en el siglo XX comparten fuertes vivencias marcadas por la Revolución de 1917, la Guerra Civil Rusa y la II Guerra Mundial, donde “Las cicatrices del alma aún duelen a muchos. Miradas que se empeñan al recordar el pasado familiar y las pesadillas vividas antes de dejar su tierra natal”3.

La colonia rusa residente redujo drásticamente su número a comienzos de la década de 1970 a causa de los cambios políticos experimentados por nuestro país, emigrando la mayoría de sus miembros principalmente a Estados Unidos y Australia, lo cual llevó a que la gran mayoría de las instituciones creadas por ellos después de 1948 desaparecieran. Después de la caída de la Unión Soviética ha llegado a nuestras tierras más ciudadanos rusos, quienes han buscado proyectarse profesionalmente en Chile.

Pese a que en buena medida gran parte de los chilenos no conoce el aporte de los inmigrantes rusos llegados al país, hay que considerar que estos fueron principalmente profesionales educados en Europa, varios de los cuales pusieron sus capacidades al servicio de su nueva patria de manera destacada, “realizando aportes importante a la sociedad chilena, especialmente en el ámbito profesional, científico y cultural”4. De esta emigración más masiva hay varios nombres que adquirieron relevancia para el desarrollo de Chile, algunos de los cuales enumeramos a continuación y que están sepultados en el Cementerio Ruso de Puente Alto:

  • Valentín Urban (+1987): ingeniero mecánico, que se desempeñó en la mina de El Teniente, siendo además profesor en el Instituto Pedagógico de Santiago, en la Universidad Técnica del Estado y jefe de la carrera de la Ingeniería Mecánica en la Universidad de Concepción.

  • Alexander Sutulov (1925-1991): Nacido en Yugoslavia durante el exilio postrevolucionario, fue uno de los creadores del Centro de Investigación Minera y Metalúrgica (CIMM), creó en 1961 la carrera de la Ingeniería Mecánica en la Universidad de Concepción y trabajó junto a Andrés Zauschkévich y Valentín Urban en CODELCO. Como testimonio de su importancia para el desarrollo de la minería chilena, el Ministro de Minería entrega anualmente el premio que lleva su nombre a quienes desarrollen investigación científica y/o tecnológica sobre temas geológicos y mineros, y cuyo jurado está integrado por dicho secretario de estado más los institutos de Ingenieros de Minas y de Ingenieros de Chile, el Colegio de Ingenieros de Chile, la Sociedad Nacional de Minería Sonami y Conicyt5. Su hijo Alexander es artista visual y pintó un mural sobre la historia de la minería en Chile en la Universidad de Concepción6.

  • Oleg Minaeff (1919-2016): Médico, desde su llegada a Chile trabajó en el Instituto Bacteriológico, quien creó la primera plana de penicilina en dicha institución de salud. Fue uno de los principales jefes del Grupo de Scouts Rusos Blancos que funcionó en Chile.

  • Leonty Filíppovich (1905-1971): Arzobispo de la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Extranjero, de gran influencia espiritual para la diáspora rusa de la postguerra y para Cristianos Ortodoxos de diversas nacionalidades.

  • Román Epplé (1913-1996): Ingeniero Calculista, participó en la construcción del Templo Votivo de Maipú y de la Iglesia Ortodoxa Rusa de la Santísima Trinidad y la Santísima Virgen de Kazán, de la comuna de Ñuñoa.

  • Elena Poliakova (+1972): Conocida como “Madame Poliakova”7, formada en el Teatro Marinsky de San Petersburgo, empleó su experiencia como coreógrafa y bailarina de ballet clásico en la célebre compañía de Ernst Uthoff del Ballet Nacional Chileno.

De entre los profesionales que ha aportado al país, la colonia ha contado con médicos de importancia como los doctores Andrei Tchernichin (miembro de la directiva del Colegio Médico), Elizabeth Jurlow (fundadora de la Sociedad Chilena de Inmunología y miembro de la Comisión de Salud de la Asociación de Guías y Scouts de Chile), Irina Schwedrewitz y Alejandro Lipschutz (Premio Nacional de Ciencias en 1969); ha aportado arquitectos como Jorge Schroeter (autor del proyectos como la Iglesia Rusa de Ñuñoa y la capilla del Cementerio Ruso, en estilo Pskov –únicos ejemplos en Chile) y Vadim Feodorov (que desarrolló varios proyectos en el centro de Santiago). También llegaron artistas de gran calidad como Sergio Baikalov, Ivan Marianow (fotógrafo del Palacio de la Moneda durante años), Alexander Topornin (pintor) y María Omelianovich (creadora del Ballet Ruso de Quilpué).

Asimismo como colectividad rusa, se pusieron en marcha proyectos en nuestro país, ligados a la Iglesia Ortodoxa Rusa y a las organizaciones rusas establecidas en el país, como un Hogar de Ancianos establecido en conjunto con el “Hogar de Cristo” en los años 60’8, un orfanato en la comuna de Lo Barnechea, un centro social y cultural comunitario bajo la Unión de los Rusos de Chile9, un grupo de Scouts afiliado a la “Organización de Boy Scouts Rusos Blancos” y el cementerio en Puente Alto, siendo este último junto a la Iglesia Ortodoxa de la Santísima Trinidad ubicada en la comuna de Ñuñoa, las únicas instituciones de la colonia que han perdurado en el tiempo hasta nuestros días10.

El pequeño Cementerio Ruso es un terreno edificado como reflejo de las tradiciones y costumbres de las necrópolis rusas prerrevolucionarias11. Su nacimiento es fruto del esfuerzo de buena parte de la colonia por contar con un lugar que pudieran considerar suyo; en su proceso de construcción y consolidación hasta tiempos recientes se destacan, entre varios, las figuras de Dimitri Jershow y de Igor Nelidow. En su centro se erige una capilla de estilo Pskov diseñada por el arquitecto Jorge Schroeder en 1967, el cual cuenta con imágenes religiosas realizadas por el pintor Alexander Topornin, ambos sepultados en este camposanto. Caminar por los senderos del cementerio es adentrarse en las historias de los inmigrantes que dejaron huella no sólo entre los rusos de Chile, sino que además trataron de dejar lo mejor de sí en el país que los acogió.

En tiempos recientes, el legado histórico de los rusos de Chile se presenta en torno a una exposición permanente de elementos históricos que puede hoy observarse en la Casa Rusa de la Asociación Pro-Cementerio Ruso, ubicada en Av. Holanda 357612, y que desde el año pasado se exhibe a los visitantes en el marco del Día del Patrimonio Cultural.

Roberto León Ramírez

Diácono de la Iglesia Ortodoxa Rusa

Miembro de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía

1 Recientemente se ha escrito una biografía de Alexei (Alejo) Schervakov, publicada en el sitio web: http://urbatorium.blogspot.cl/2017/06/la-increible-historia-del-medico-ruso.html, revisado el 24/06/2017.

2 Esta referencia aparece en un reportaje titulado “Rusos en Chile”, realizado por la periodista Olga Kliwadenko, para la Revista “Qué Pasa”

3 “Los Rusos ‘a la chilena’”. Reportaje preparado por el Departamento de Reportajes Especiales del diario “La Tercera”. Periodistas: Lucía Zamora, Patricia Guerra y Jorge Silva. Santiago, 1990.

4 Ulianova, Olga. Rusos en Chile. (2009). Ariadna Ediciones. LOM ediciones. p.7. ISBN 978-956-8416-21-8.

7 Véase dicha referencia en: http://saranieto.cl/elballet/ch.html, consultado el 21-06-2017

8 La primera piedra de dicho Hogar fue instalada por el Príncipe Aga Khan IV, líder de los Musulmanes Chiitas Ismaelitas. Véase lo publicado en el periódico “Mundo Árabe”, Santiago, 31 de Mayo de 1964.

9 Su personalidad jurídica, hoy inactiva, fue otorgada por el Decreto Supremo 3793 de 9 de Octubre de 1940.

10 La Parroquia Ortodoxa Rusa fue reconocida por el Estado por medio del Decreto Supremo 181 del Ministerio de Justicia, de 13 de Enero de 1937.

11 Pueden revisarse el artículo “Memorias de un Cementerio Ruso”, de Cindy Rivera y publicado en el Diario La Tercera, en: http://diario.latercera.com/edicionimpresa/memorias-de-un-cementerio-ruso/, consultado el 21/06/2017.

12 Institución fundada el 1 de Noviembre de 1955, que recibió su personalidad jurídica por el Decreto Supremo 1873 del Ministerio de Justicia de 1956.

 

texto en formato PDF: Cementerio y Colonia Rusa